Los búhos

(poema en trisílabos)


Saciados de noche los búhos cerraron los ojos queriendo soñar.




No ver más

los astros,

estrellas,

fugaces,

las nubes

sombrías,

las luces

secretas,

la niebla

que nace,

la luna

brillar.


No ver más

ratones

temblando.

Serpientes

que acechan:

ligeros

crujidos,

las ramas

se agitan.

La vida

del suelo

se va

Millones

de ruidos

extraños

que turban.

Los llantos

eternos

de niños

insomnes.

Terrores

nocturnos,

los pasos

del crimen,

la muerte

llegar.


Y flotan

sonidos

sin forma.

Los perros

que aúllan.

Sirenas

lejanas

que avanzan

desastres.

Susurros

sin dueño.

Enfermos

se rinden

al soplo

final.


Campanas

que tocan

a duelo.

Muchachas

que traman

suicidios.

Las tumbas

abiertas

las cubre

el rocío.

Los hombres

que cavan

descansan.

Ya basta

de muerte.

Mañana

habrá más.



No habitar

las ruinas.

No solo

ver sombras.

Morirse

atrapados

en pozos

cegados

La calma,

el reposo

no llega

jamás.



Esquivar

pedradas,

huyendo

y huyendo.

Espejos

de espantos,

culpables

por siempre

de augurios

funestos

Ser signos

del mal


Los búhos

Ansiaron

un mundo

distinto:

colores,

texturas

las luces,

del día,

la tierra,

tan nueva

y caliente

las nubes

pasar.


Fascina

el milagro

diario:

los niños,

los juegos,

la gente

que late,

los tonos

del aire,

la vida

brotar


Rendidos

de abrir

su enorme

pupila

tan negra,

exhausta

de noche.

Los búhos

rogaron

que cese

el tormento

y cubrirla

sin más.


Cansados De ser

los mudos testigos del miedo

los búhos cerraron sus ojos buscando la paz.

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© 2018 por Jorge Armesto